Probablemente no sea indiferente a un gran número de magos que, aún en el mundo mágico lleno de conjuros que resuleven la vida, existe la pobreza.
Y es que hay cosas que no se pueden obtener con simple magia, sino que deben ser intercambiadas por dinero (¿recuerdan la Ley de Gamp?).
Tomemos por ejemplo a la familia más famosa por ser grande, pelirroja y, para que no se escuche tan mal, escasa de recursos monetarios: los Weasley. Ésta familia ha tenido serios problemas desde antes que la conocieramos, y se niegan a aceptar ayuda externa, pero se las arreglan para no carecer de lo más básico.
Tomemos por ejemplo sus múltiples viajes al callejón Diagon, donde se dirigen a las tiendas de segunda mano, en donde consiguen desde los libros para la escuela hasta las prendas que utilizarán en ocasiones especiales (el traje de Ron para el baile de Navidad, por ejemplo).
Pero ¿por qué es relevante que los Weasley lo hagan si estamos estudiando a los muggles?, pues por una sencilla razón: los muggles lo hacen, aún cuando no están en la misma situación que los Weasley.
