Esto es algo que he
estado tratando de poner en el club desde hace buen tiempo, pero no
recordaba hacer un huequito hasta hoy que, viendo las fotos de números
anteriores, vi algunas que no utilicé. Además, una vez que se tuvo que
entrevistar de emergencia a un miembro del equipo, me correspondió
contestar algunas preguntas que se relacionaban con esto mismo.Lo
primero fue entrar a la revista, luego de hacer las pruebas necesarias.
Como dato curioso, la primera vez que lo intenté fue como corrector,
pero como verán algunas veces me fallan o la acentuación o la gramática,
porque lo del español neutro ya es un poco más natural.Para
cuando entré a la revista, los estándares ya estaban puestos, porque
Sarhaliene, quien se encargaba de la sección (y puedes encontrarla en
Joven Juglar o el Scriptorio), ya había dejado una sección conformada y
sólida.Y aunque no lo crean, mi primer manualidad con El Quisquilloso no fue como redactor sino como usuario de HL, en la sección de Lo hicieron ellos mismos.
Probablemente la vieron, pues era un Rasca y Gana como los que venden
en los quioscos de revistas, y le otorgaron página y media.

Para
escribir un proyecto para el Hazlo, primero busco inspiración: un
personaje, una escena, un fragmento de libro, mercancía oficial de las
películas, o un material o técnica de manualidades que pueda usarse para
dar vida a otros objetos del universo de Harry Potter. Lo importante es
no repetir lo que ya se hizo en números anteriores. En la oficina tengo
una lista de proyectos futuros, para no romperme la cabeza en buscar
inspiración. En casa tengo una lista alterna de técnicas de manualidades
a la que recurro en emergencias.
Después,
si es posible, reviso las conversaciones en la oficina para relacionar
la manualidad con el tema del número. Entonces reviso la lista y veo si
alguno de los proyectos entra o se puede modificar para que se
relacione. Lo siguiente es checar si cuento con los materiales
necesarios. Si no los tengo, veo si los puedo sustituir por otros que
tengo a la mano. Si no cuento con el material necesario, toda la
manualidad se rechaza y se queda en la lista, y la sustituyo por otra.
Un muñeco Dobby está en lista de espera desde el 2012.
Antes
de comenzar las fotografías, hago un intructivo breve, sin detalles, y
veo cuantos pasos lleva la manualidad. Una de las reglas es que deben
ser entre 8 y 10 pasos, así que algunas veces en un solo paso incluyo
más de un proceso para que pueda caber en la revista.
Después
de que tengo listo el instructivo previo, monto el espacio en el que
realizaré las fotografías. Normalmente monto el espacio al lado de la
ventana de mi habitación, dándome la ventaja de que la iluminación me
garantiza fotos más claras. Por eso procuro hacerlas en el día, siempre
que no esté nublado o siempre que la luz sea lo suficientemente blanca
para no afectar las fotografías. Para algunos números no fue posible
tener suficiente luz o un espacio cerca de la ventana. En esos casos las
fotografías tuvieron un aspecto borroso o un contraste muy marcado con
los rojos y naranjas.

A
partir de mi segundo número oficial, el fondo de mis fotografías consta
de un trozo de tela de algodón color crema (crudo), fijado en la pared,
y cubriendo el espacio de trabajo. Esto aporta a la luminosidad de las
fotos. Para el número especial, en que hice marionetas/títeres de
guante, el fondo fue de fieltro color negro.
Generalmente
la primer foto que hago es la de los materiales. Si prestan atención,
el arreglo es diferente en cada número, y al ser la primera foto,
algunas veces quedan sin fotografiarse algunos materiales que menciono o
utilizo durante la elaboración.Después
realizo las fotos del proceso. Reviso que las primeras fotos hayan
quedado bien enfocadas e iluminadas, abriéndolas en la
computadora/ordenador. Continúo hasta terminar el proyecto, haciendo
hasta diez fotos de cada paso. Al terminar, transfiero las fotos a la
computadora y elijo las mejores fotos, según lo requiera el proceso,
pues puedo elegir la mejor iluminada, la mejor enfocada o la que mejor
refleje el proceso indistintamente del enfoque e iluminación.


Una
vez que tengo las fotos, las subo a un álbum en la nube (photobucket)
para asegurarme de que el maquetador pueda tener acceso a ellas
fácilmente. Después, a partir del instructivo previo, redacto el
instructivo final haciendo cambios de último momento, observaciones y
trucos que recomiendo a partir de la ejecución durante la sesión de
fotos, para facilitar la elaboración o dar acabados.
¿Por qué
redacto después de tomar las fotos? porque necesito tener claro si será
posible para la mayoría de los usuarios el replicar las manualidades de
la revista. Por ejemplo, para el número de Halloween haría una calabaza
de fieltro emulando a las que decoran el Gran Salón, pero a medida que
avanzaba en el proceso me di cuenta de que era muy complicado replicarla
en algunos pasos esenciales, por lo que la descarté. Sin embargo puede
observarse como elemento de ambientación al final.

El resto del proceso del Hazlo Tú Mismo
es bien sencillo: pego las fotos en el documento del instructivo, lo
subo a que se revise, y un corrector hace los cambios necesarios, desde
formato, notas, ortografía, gramática y a veces hasta estilo. El
maquetador lo traduce todo a un formato bonito. Un corrector que todo
esté en orden y da el Visto Bueno para que se publique.
Al final,
el proceso es sencillísimo: decidir qué manualidad hacer, reunir los
materiales, encontrar un espacio para elaborarlo (y hacerle fotos, si se
necesita), y si se quiere compartir con los demás, convertir en
instrucciones cada acción que hicimos para elaborar nuestra manualidad.
¿Haces manualidades? ¿Qué proceso sigues?